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Los mejores lugares para trabajar en 2022

Suele decirse que un buen líder es capaz de crear una cultura corporativa sólida, tan relevante como las mismas cifras de ventas, a la hora de que el talento joven lo elija como primera opción para trabajar. Las firmas tecnológicas llevan años cultivando este acervo, pero el aumento del teletrabajo vuelve a poner a prueba muchas de sus estrategias internas. En todo caso, se siguen situando entre las más atractivas para la mayoría de los candidatos actuales. De hecho, ocupan 13 de los 20 primeros lugares en la última clasificación que edita anualmente Comparably. Microsoft, IBM y Google, siguen apareciendo en los tres primeros lugares y dos más, UiPath y Uber, han dado un gran salto en los últimos meses. Tras los tres gigantes de las TIC, aparecen hubspot, Elsevier, Chegg y Concentrix, seguidos por RingCentral, Experian, Estée Lauder o Adobe, por este orden.

Construir una cultura corporativa es hoy el gran reto corporativo y tiene mucho que ver con las cambiantes exigencias y expectativas de las nuevas generaciones de trabajadores. Por eso, muchos líderes se están replanteando sus estrategias de comunicación y orquestan de forma diferente sus recursos, ante el gran aumento de los empleados móviles y remotos.

Hay que dar cabida a equipos que combinan trabajo presencial y a distancia y, a día de hoy, no hay una estrategia única entre las principales corporaciones mundiales, al igual que no existe una actitud única sobre el trabajo presencial de los empleados, como advierten los expertos del management.

Algunos desconfían por la posibilidad de que se pierda el sentimiento de pertenencia de los empleados, con este aumento del teletrabajo, y promueven más un tipo de horario flexible que se adapte al ritmo de vida del empleado actual.

El rol de los directivos es clave aquí y deben ayudar a generar esa cultura inclusiva en momentos de continuos cambios. Valorar la flexibilidad ante las situaciones que suceden es otro de los aspectos que han salido reforzados, tras los años de incertidumbre que han vivido las sociedades occidentales. Pero también hay un riesgo de sufrir desconexión y aislamiento, si no se mantienen rutinas, como reuniones o llamadas telefónicas en grupo, para no perder el contexto de un mensaje escrito. También participar en formaciones e intercambio de conocimientos entre los miembros de la empresa.

Esta buena cultura corporativa tiene que pasar por mostrar aspectos auténticos de la compañía, pero que estén respaldados por datos y acciones y no se reduzca a un simple discurso. Buscar nuevas formas de mostrar de forma realista estos valores, ser transparente con respecto a las expectativas de los empleados e interactuar lo más posible con ellos, incluso revisar y valorar el rendimiento de cada uno y buscar nuevas oportunidades de crecimiento y progreso a medio plazo.

Lo cierto es que muchos trabajadores tecnológicos se sienten optimistas con respecto a su entorno de trabajo y expectativas de futuro. Por supuesto, las retribuciones, el tipo de liderazgo, las posibilidades de desarrollo profesional, y los beneficios de pertenecer a la compañía son aspectos clásicos que siguen siendo muy valorados por cualquier profesional.

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