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5 factores que determinan si tu pyme es cibersegura

El crecimiento de las pequeñas y medianas empresas depende, en buena parte, de su nivel de adaptación a la realidad del momento, ya sea por medio de la inversión en la formación del equipo, la dinámica del mercado o las necesidades de su público. Ahora, las nuevas metodologías de trabajo y la transformación digital son las tendencias del momento y cualquier compañía de nuestra era contemporánea debería participar de las mismas, en la medida de lo posible, para asegurar su competitividad.

Sumarse a las tendencias trae consigo nuevas responsabilidades y preocupaciones ante las que los directivos deben responder más allá del tiempo, el conocimiento o el presupuesto. Una de las principales es la cuestión de la ciberseguridad.

Pero, ¿hasta qué punto es importante que mi pyme sea cibersegura? Según un estudio de Sophos de 2021[1], hasta el 83% de las empresas adquirieron un cyber insurance como medio de protección. Sin embargo, el nivel de sofisticación de los ciberataques hace que ese recurso sea insuficiente para las empresas.

En una primera instancia, estos son los 5 factores principales a considerar para determinar si tu pyme es cibersegura:

1. Control accesos y registro de actividad

Igual que se provee a los empleados de una llave para entrar en la oficina, los sistemas, dispositivos y documentos compartidos en las pymes también tienen que funcionar bajo un control de accesos privado. De esta forma, no solo es una garantía para evitar el filtrado de datos confidenciales, sino que la actividad de cada usuario se queda registrada en un historial público para la empresa y es comprobable.
 

Lo más común es migrar los datos y los archivos a la nube para determinar los accesos concretos, pero pueden integrarse soluciones adaptadas a cada negocio que no solo monitorizan dicha actividad, sino que envían alertas a los responsables en el caso de detectar comportamientos extraños o usuarios no autorizados.

2. Política de contraseñas robusta

Como explicamos en el artículo sobre las contraseñas seguras, poner en marcha una política de contraseñas puede ser útil para cualquier tipo de empresa y más sencillo resulta en el caso de las pymes, que tienen la ventaja de contar con menos plantilla a la que formar y más fluidez en la comunicación.

Se trata de un conjunto de indicaciones para mejorar la seguridad informática, de modo que se fomentan las contraseñas más robustas en base a unas mismas directrices.

En el caso de que no se disponga de conocimiento o recursos, como puede ser el caso de algunas pymes, siempre se puede recurrir a los servicios expertos y ofrecer, al mismo tiempo, una serie de consejos para establecer contraseñas seguras. Por ejemplo, cambiarlas periódicamente, no usar la misma clave para varios sitios web o incluir caracteres especiales complicados de averiguar.

3. Copias de seguridad rutinaria

Según el INE, más de la mitad de las microempresas de menos de 10 empleados (casi un 60%) no realizan una copia de seguridad externa y, aunque estos datos mejoran en backups para pymes de 10 a 49 trabajadores (más del 40% no lo efectúa), las cifras siguen siendo preocupantes debido a la falta de conciencia sobre las consecuencias.

Y es que las copias de seguridad o backups son imprescindibles para mantener los datos privados, así como asegurar la información básica de la empresa y evitar borrados no programados o filtración. Por eso, la política de backup también comprende el sistema de destrucción de información, el archivo de documentos y los sistemas cifrados.

En la decisión sobre las copias de seguridad influyen, en buena parte, las necesidades del negocio, ya que las pymes suelen tener menos capacidad de almacenamiento disponible aun contando con el entorno Cloud. En cualquier caso, dependerá de la complejidad de la organización y el volumen de los datos.

4. Formación de la plantilla en ciberseguridad

El primer paso para evitar los ciberataques en las pymes es siempre la prevención. Para ello, más aún con las nuevas modalidades de teletrabajo, conviene concienciar a la plantilla sobre los riesgos, los canales por los que suelen entrar los ciberdelincuentes y los hábitos que pueden poner en marcha para “auto vigilar” su comportamiento en el entorno digital. Por ejemplo, evitando el acceso a los wifis públicos desde los móviles corporativos o la visita de páginas no seguras.

El concepto de cultura de ciberseguridad en los empleados y, por consiguiente, en la compañía ya se está extendiendo como hábito corporativo. De hecho, según el II Barómetro Badenoch + Clark sobre Liderazgo Directivo en España tras la COVID, la formación del empleado será el área en la que las empresas destinarán más recursos (más del 49%), solo por detrás de la inversión en tecnología.

En el ámbito de la ciberseguridad – teniendo en cuenta que el principal vector de entrada son los dispositivos personales de los empleados y que la mayoría de amenazas se dirigen a las pymes – formar al equipo es ya un requisito imprescindible que forma parte del objetivo de transformación digital. Prueba de ello es, por ejemplo, un artículo de Marketing Insider Review que afirma que el 60% de los directivos quiere invertir en tecnología este año y que la formación del empleado ya es una de las metas principales para más del 46% de los directivos en España.

5. Plan de Ciberseguridad: actuación, recuperación y prevención

Independientemente del tamaño de la empresa, conviene elaborar y presentar a los principales cargos directivos un manual de prevención, actuación y recuperación en caso de ciberataque. En esta guía no solo se recogerán buenas prácticas en entornos digitales, posibles amenazas que pueden darse y nivel de presupuesto destinado a la recuperación, sino que debe determinarse el nivel del que parte la empresa y los objetivos de ciberseguridad que pretenden alcanzarse.
 

Por supuesto, y tal y como confirma INCIBE, este Plan de Ciberseguridad no puede ser un documento redactado y archivado, sino que tiene que ser una estrategia viva, actualizable y escalable que se complemente con los servicios de ciberseguridad que se introduzcan en la empresa. Esto es así porque la ciberseguridad es un proceso y las amenazas también cambian y evolucionan constantemente.

Desde la migración de la actividad al entorno Cloud[2] hasta el uso de herramientas seguras para la firma de documentos confidenciales, como SealSign, todas las medidas son útiles y necesarias para proteger cualquier negocio moderno. Más aún cuando se trata de pymes, las cuales están menos protegidas debido a la falta de formación sobre las consecuencias económicas o el obstáculo de no considerarse foco de los ciberdelincuentes (cuando lo cierto es que más de un 40% sufrió un ciberataque en 2021), entre otras cuestiones.

Además, la sofisticación de los ciberataques y la detección de los mismos de forma masiva en todo el mundo en los últimos años ya dejan claro que un simple seguro o antivirus no es suficiente para impedirlos y prevenirlos, por lo que siempre conviene realizar un análisis previo de la situación y, posteriormente, aplicar una solución de ciberseguridad personalizada de la mano de expertos.

¿Quieres mejorar la ciberseguridad de tu pyme?

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